Patria.
Hoy me desperté y me preguntó una amiga si me interesaba escribir algo sobre el Indio para su medio. Le dije la verdad que no, nunca tuve tanto apego a los redondos como para escribir una columna. Después abrí las redes sociales y vi que el Indio se había muerto y entendí. Y lo más loco es que me entristecí muchísimo al instante y me sorprendí de la contradicción. Hacía un minuto estaba hablando de lo poco que me habían influenciado los redondos, y ahora estaba en shock muy triste por la muerte de su cantante como si fuera alguien importante en mi vida. Y lo era. Pero de una forma tan insistente que hoy me cierra un pensamiento. Primero en las cosas chicas, como la P con la corona escrita en el guardapolvo de egresada de séptimo, por que el resto de mis compañeros la tenían, o aprenderme las canciones para poder ser parte de eso, el fenómeno en el colegio cuando salió Luzbelito, y todas esas cosas que hacían de los redondos algo cotidiano y que iban formando parte de mi construcción aunque yo intentara alejarme. Los redondos siempre insistían en meterse en mi adn como la patria. Eran patria y yo una pequeña cipaya que miraba siempre para afuera.
Hasta un día. Fue en mi primer cosquin rock, tenía algo más que 20 años. Tuve mucha suerte, tocaban todos en mi escenario, Spinetta, Virus, Charly!! Y a mi me tocaba abrir. Llegando a la noche tocaba Skay. Me quedé al costado del escenario y cuando sonó jijiji pasó lo que pasa. Y tuve un colapso, me largué a llorar, temblando, piel de gallina hasta en el cerebro. Nunca sentí algo así en mi vida. No lo podía creer enserio, mirando desde ahí todo en vivo, todavía no existían esos videos con drones, nunca había visto algo así. Sabía que eso era autogestiónn y militancia, sabía quienes eran los redondos y quien era skay, y todo eso que estaba pasando ahí era con ellos. Y no para de pensar en repetición, esto pasa solo acá, esto pasa solo acá, y yo estoy acá haciendo rock, y esto pasa solo acá, no podía creer mi suerte. Y la patria entró. Y yo cambié para siempre. Nunca más escribí una canción en inglés, nunca más fantasié con la escena musical de afuera, me enamoré de Argentina como nunca y sentí por primera de miles de veces, que suerte haber nacido acá y ahora.
No tenía para decir del Indio, salvo que gracias por poner a la Patria en mi ADN.
Todo esto lo escribí ayer para mandarlo hoy. No voy a editarlo, pero es un mail de la barbi de ayer:
Este viernes 5 toco con Lucy Patané en el Teatro de Flores. Toda la idea alrededor de este show era poder tocar en vivo en un lugar con buen sonido, buen escenario, y no estresarnos. Divertirnos y que la gente se divierta. Dividir gastos y que la entrada este a mitad de precio. Unas pequeñas vacaciones musicales de la realidad del 2026 en Argentina.
No paro de pensar en como voy a recordar este año. Me junto con mi amiga Borrelli y hablamos 2 horas sobre estar tristes, y pensabamos en si ahora la vida era triste o era un momento. Lo bueno de estar todo el tiempo hablando de la tristeza, es que toods mis planes son estrategias para estar bien. Entonces caigo en una semana horrible y miro el calendario y suspiro, justo la semana que viene agendé cosas para estar feliz. El teatro de flores lo armamos para estar felices un rato.
Asi que si no podés pagar la entrada y querés venir, escribime. No tengo muchas invitaciones lamentablemente. Pero las que tengo estan reservadas para quienes no pudieron llegar a pagar esa entrada.
Quienes si pudieron, hicieron posible eso, asi que gracias. Podemos planear un acto de felicidad colectiva como un recital, gracias a que vienen a vernos y sacan entradas cuando pueden. Ojala dure toda la vida, por que son mis momentos de felicidad favoritos del año.
Esta semana fue muy difícil tener momentos felices. Mi momento favorito de la semana fue amasar fideos para mis amigas con mi hijo en casa. Desde hace varios meses que Pepe manifiesta querer ser cocinero. Cocinero de comida japonesa. Y fantaseo con comer su comida. En fin. Yo ya recomendé esto alguna vez, pero insisto. Practiquen amasar. Harina, huevo, agua tibia y un chorrito de aceite con sal, y no saben el evento de gala que organizan. Las amigas se amontonan, traen vinos, panes y postres, y comer con el delantal puesto lleno de harina y la música de fondo es mi salvavidas emocional.
En el medio de todo las noticias me desbordaban. El Ni una menos generó una exploción de posteos en redes sociales que tenían un costado de lucha optimista que podía despertarme una chispa, pero en lugar de eso me angustió. Leía abajo comentarios de tantas personas en contra del movimiento que me daba miedo hasta salir a la calle. Es que a veces escucho eso de hablar con los hombres que tenés cerca, y me pregunto si hay algo que avisar. En este momento preciso, siento que la mayoría ya saben todo lo que tienen que saber, y simplemente no les importa, o peor. Cuando pienso en la mayoría no pienso en los hombres cercanos que conozco, que son una minoría. Entonces a quien le hablo cuando escribo en internet? A los que ya conozco, y ya me conocen, y estan completamente horrorizados con los femicidios y la desidia estatal. Y que les voy a decir? Que esto es injusto? Siento que los algoritmos nos encerraron en cuartos herméticos con personas que piensan exactamente como nosotrxs y otras que nos odian y aprovechan nuestras redes para manifestarlo. No pude esta semana con las redes sociales. Me costó mucho ver tantas manifestaciones de indignación, de personas que se la pasan quejándose del feminismo, como si fueran cosas separadas. Y también me cuesta ver a mi colegas de siempre repitiendo todo con angustia e indignación, porque pasan los años y todos escuchan, pero una semana después a nadie le importa y lo saben, igual por suerte siguen hablando y no se apagan como yo.
Gracias a quienes vinieron este finde a Córdoba y Rosario. Fue una recarga de energía hermosa, somos muy afortunadxs.











Hola Barbi, siempre espero tu carta en mi mail. Ya lo siento así. Hoy particularmente me emociona, sensibiliza leerte, no se si serán la falta de sol en Buenos Aires o que me representa el sentimiento sobre mucho de lo que contás. Fue una semana triste de verdad.
Que agendes planes para tener momentos de felicidad creo que fue lo que más me tocó de todo. Me lo llevo para probarlo.
Gracias por pensar tanto en quienes te escuchamos y vamos a ver. Se siente bien esa cercanía.
Un abrazo,
Meli
qué texto tan hermoso!